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El IES Peñalba estrena una nueva imagen: espacios renovados y zonas verdes

El IES Peñalba amanece con una nueva cara. Quienes paseamos habitualmente por sus instalaciones hemos ido notando que algo ha cambiado: el blanco habitual ha dado paso a una explosión de color, naturaleza y espacios pensados para el bienestar del alumnado.

Los patios, antes amplios pero poco aprovechados, se han transformado en auténticos lugares de encuentro. Ahora, senderos cuidadosamente trazados recorren el recinto, delimitados por plantas y flores que aportan frescura y armonía al conjunto. A lo largo de estos paseos, se han dispuesto bancos y zonas de descanso que invitan a la conversación, la lectura o simplemente a disfrutar del aire libre entre clase y clase.

También el exterior ha sido totalmente reformado. El muro exterior, por ejemplo, se ha pintado con un llamativo mural con colores muy vivos. Y la propia entrada del instituto ha sido rediseñada, incluyendo planta, flores, e incluso una fuente.

El interior del centro tampoco se queda atrás. El hall ha sido rediseñado con un enfoque moderno y acogedor: alfombras de colores, mobiliario cómodo y rincones pensados para el trabajo colaborativo convierten este espacio en un lugar mucho más vivo y dinámico. Asimismo, patios interiores y zonas de paso han sido acondicionados para ofrecer pequeños oasis dentro del día a día escolar.

Incluso algunos espacios que antes tenían un uso más funcional han sido reinventados, como el pequeño patio en el que su ubica el olivo o el antiguo parking, por ejemplo, que se presenta ahora como un sorprendente espacio de ocio con elementos que invitan al relax y la convivencia. Todo parece responder a una misma idea: convertir el instituto en un lugar donde aprender también sea sinónimo de disfrutar del entorno.

Pero… ¿y si todo esto no fuera exactamente lo que parece?. La realidad es que esta espectacular transformación forma parte de una innovadora situación de aprendizaje desarrollada por el alumnado del agrupamiento bilingüe de 4º de ESO en la materia de Matemáticas. A través de estas imágenes —creadas con Photoshop e inteligencia artificial—, los alumnos han diseñado una propuesta de reforma del centro mientras aplicaban contenidos de geometría analítica.

Detrás de cada camino, cada banco o cada elemento decorativo hay cálculos precisos: ecuaciones de rectas paralelas y perpendiculares, estudio de la posición relativa de rectas, cálculo de distancias entre puntos, análisis de ángulos o construcción de rectas notables de triángulos. Incluso la colocación de elementos simétricos o alineados responde a decisiones matemáticas bien fundamentadas.

De este modo, el alumnado no solo ha trabajado conceptos clave de la materia, sino que lo ha hecho en un contexto cercano, creativo y altamente motivador, demostrando que las matemáticas también pueden servir para imaginar, diseñar y transformar el mundo que nos rodea.

Y, ahora sí, conviene aclarar un pequeño detalle: aunque nos encantaría poder inaugurar mañana mismo la piscina del antiguo parking o pasear bajo pérgolas floridas entre clase y clase, nuestro presupuesto —muy a nuestro pesar— sigue siendo más de “tiza y pizarra” que de “resort educativo de lujo”.

Porque, al final, aunque nos gusta cuidar y mejorar nuestros espacios (y lo seguiremos haciendo dentro de nuestras posibilidades), lo verdaderamente importante no está en las paredes, ni en los jardines, ni siquiera en las espectaculares imágenes que acompañan esta noticia. Lo esencial ocurre cada día dentro de las aulas: el aprendizaje, el esfuerzo y las experiencias que construyen el futuro de nuestro alumnado. Y en eso, por suerte, no necesitamos inteligencia artificial. Ya contamos con algo mucho mejor: alumnos motivados, familias implicadas y profesores entregados.