Un día entre cascadas, volcanes y ruinas romanas: excursión al Valle de Alcudia
Gracias a la subvención recibida de parte de la Diputación de Ciudad Real enmarcada en el programa «Un paseo educativo 2025», muchos de nuestros alumnos de 3º ESO, 1º Diversificación y Bachillerato disfrutaron el 30 de septiembre de una ruta por el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona. Este espacio protegido del suroeste de la provincia de Ciudad Real no es de los más conocidos de nuestra geografía, a pesar de ser enorme (149.000 ha) y de albergar un rico patrimonio natural, así como un interesante patrimonio histórico y arqueológico.
Nuestra mañana comenzó con vistas desde el autobús de la zona industrial de Puertollano, cuyo paisaje y contaminación contrasta llamativamente con la naturaleza salvaje que pronto empezamos a vislumbrar al cruzar la Sierra Norte de Alcudia y franquearnos así el paso a ese valle. Recorrimos los aproximadamente 10 km de anchura de ese enorme valle de unos 100 km de longitud, uno de los mayores de España, y coronamos después la Sierra Sur de Alcudia, con el Puerto de Niefla, encaminándonos hacia Sierra Madrona por la carretera de Fuencaliente.
Cerca ya de esta localidad paramos para hacer el sendero de la Chorrera de las Sierpes, un paseo de apenas 4 km en total por terreno asequible que nos llevó entre pinares y robledales hasta la pequeña cascada que da nombre a la ruta. Allí, en un paraje repleto de helechos y vegetación húmeda, nuestra expedición se dividió en dos grupos, según los alumnos prefiriesen regresar con un profesor por el mismo sendero fácil que habíamos traído o bien explorar un poco otros caminos con dos profesores, en tramos a veces más complicados. Bajo el vuelo de los buitres regresamos al autobús y continuamos hacia nuestra siguiente parada: el Arroyo de las Lastras. Allí nos adentramos por un estrecho valle, entre alisos y otra vegetación de ribera, siguiendo el cauce del arroyo, sus pasarelas y puentes, hasta detenernos en un vado a comer un poco y disfrutar un rato del paraje. Aunque costaba emprender el regreso y dejar así atrás ese rincón, que parece impropio de la provincia de Ciudad Real, pronto el autobús nos llevó de nuevo al Valle de Alcudia y tomó un desvío hacia el oeste.
Fuimos así rumbo a La Bienvenida, una pequeña aldea perdida entre terrenos de ganado vacuno y enclavada entre tres curiosos cerros de origen volcánico, Los Castillejos. Rodeadas de esos volcanes están allí las ruinas de la antigua ciudad de Sisapo, famosa en tiempos romanos y de origen más antiguo aún, dedicada en aquellos tiempos a controlar la actividad minera que tan abundante fue antaño en esta zona. Rodeamos la escasa parte excavada de esta ciudad romana, incluyendo la vistosa Casa de las Columnas, y nos dirigimos a los restos de la muralla, desde donde puede contemplarse una buena vista de los confines occidentales del valle. Fue un buen punto y final a un día espléndido dedicado a conocer un patrimonio que de otra manera no puede valorarse como se merece.
De todo esto volveremos a hablar en esta web, pues los alumnos que hicieron esta excursión fueron invitados a participar en un concurso fotográfico que en unas semanas resolveremos…
D. Julián Simón, profesor de Biología y Geología











