La escritura creativa inspira a los héroes y heroínas de 1º ESO A
Los alumnos de 1º ESO A se han convertido en héroes y heroínas por una día. Tras ver la unidad 1 de lengua y literatura castellana hemos trabajado la escritura creativa. Nuestros alumnos debían crear un relato sobre algún héroe o heroína inventado por ellos mismos.
La imaginación y el buen hacer han dado sus frutos, y, a continuación, os mostramos dos de los relatos creados por ellos.
A lo largo del curso seguiremos abordando la redacción literaria con diferentes formatos y temáticas. Esperamos que disfrutéis con sus pequeñas pero ingeniosas historias.
BRILLO: EL GUARDIÁN DE LA LUZ
Brillo es un chico con un poder increíble: puede controlar la luz. Desde pequeño le ha gustado jugar con los rayos del sol y hacer que todo brille. Una mañana, mientras exploraba el bosque, un rayo mágico lo tocó y le dio la habilidad de crear luces brillantes y moverse muy rápido.
Un día, un monstruo oscuro llamado Tenebrus llegó a su pueblo. Este monstruo hacía que todos se sintieran tristes y asustados al cubrir todo con su sombra. Tenebrus era listo y a veces se disfrazaba de amigo para engañar a la gente, pero Brillo no se rindió. Usó su luz para proteger a sus amigos y lanzó destellos brillantes que atemorizaron a Tenebrus. Brillo aprendió que la luz no solo es un poder, sino también la fuerza para vencer el miedo.
Belén Felipe Vázquez
FLORA, LA HEROÍNA DEL BOSQUE
Hola, me llamo Flora y soy un hada. Hoy os voy a contar la historia de cómo me convertí en heroína. Mi infancia fue bastante difícil ya que el bosque en el vivo fue invadido por una magia maligna que hacía que las plantas y las flores se pudrieran. Al principio solo fueron las plantas y las flores, pero luego empezaron a morir también hadas, hasta que llegó un punto en el que cada semana morían seis hadas, en concreto, las más débiles.
Yo siempre he sentido una conexión especial con la naturaleza ya que ese es mi poder, la naturaleza. Un día, mientras exploraba las zonas más oscuras del bosque, encontré a un duende escondido detrás de un arbusto. Él me dijo que se llamaba Eiden y que venía de una aldea cerca de la mía. También me contó que había estado siguiendo el rastro de la magia oscura durante mucho tiempo, ya que esa magia había matado a su familia. Desde ese momento decidimos unir fuerzas para descubrir lo que estaba pasando. Durante días recorrimos los rincones más ocultos del bosque guiándonos por las zonas donde el aire olía a humo y las sombras parecían moverse solas. Una noche, oímos un canto extraño que salía de una cueva. Dentro encontramos al culpable: una vieja bruja hechicera que se alimentaba de la energía del bosque para volverse más poderosa. Intentamos detenerla, pero su poder era enorme. Eiden se interpuso para protegerme y fue alcanzado por un rayo osceuro. Antes de caer, me miró y me dijo:
-Flora, tú eres la única que puede salvar el bosque. Confío en ti.
Entonces cerré los ojos y sentí como la magia del bosque se unía a mí. De repente, una luz verde y brillante salió de mis manos, tan brillante que la hechicera gritó y desapareció entre el humo. Cuando todo terminó, el bosque volvió a respirar. Las flores renacieron y el aire volvió a ser puro, pero Eiden se había ido para siempre. En el lugar donde había caído creció una flor azul, distinta a las demás. Desde aquel día, esa flor no se marchita. Cada vez que la miro, recuerdo que gracias a su valor yo encontré el mío. Y aunque el bosque está a salvo, todavía, en las noches de luna llena, escucho su voz susurrándome al oído:
-Flora, ¡protege nuestro hogar!
Laura García Moreno
