Imaginación y mitología: Los relatos de 1º ESO A
Los mitos nacen de la necesidad humana de explicar lo inexplicable antes de que la ciencia nos ofreciera las respuestas racionales. ¿Por qué hay tormentas?, ¿cómo se forman los volcanes?, ¿cuál es la razón de nuestros sueños? Si siguen leyendo, quizá nuestros alumnos puedan ofrecerles una explicación a todos estos enigmas.
En el último tercio de esta evaluación, los alumnos de 1º ESO A han rescatado dioses traviesos y fantásticas criaturas inventando sorprendentes historias para construir sus propios mitos. La actividad les permitió dar rienda suelta a su imaginación y jugar con los elementos clásicos de la mitología creando mundos donde todo es posible.
Entre todas las propuestas se han seleccionado los tres mitos más originales para publicarlos en la página web del centro. Esta actividad demuestra que aprender puede ser tan divertido como tejer relatos llenos de magia y enigmas.
Volcán y Fugaz: El fuego que salvó al mundo
Hace mucho tiempo, antes de que existieran ciudades y carreteras, vivían dos dioses del fuego: Volcán y Fugaz. Volcán era fuerte y vivía dentro de las montañas haciendo que la lava creara nuevas tierras. Fugaz era una llama rápida y brillante que viajaba por el cielo como una estrella fugaz de fuego.
Aunque era muy diferentes, se enamoraron. Cada noche, Fugaz bajaba desde el cielo para estar con Volcán y él hacía brillar su lava para verla mejor. Su amor fue tan poderoso que despertó a un monstruo gigantesco que dormía bajo la Tierra: Tárgor, una criatura hecha de fuego y roca, tan grande que podía destruir el mundo entero. Cuando Tárgor salió, empezó a hacer temblar la Tierra y a quemarlo todo. La Tierra habló y les dijo a Volcán y a Fugaz que solo su fuego, unido, podía detenerlo. Los dos temerosos decidieron sacrificarse para proteger al mundo. Se tomaron de la mano y se unieron en un alma enorme y brillante que envolvió a Tárgor, encerrándolo de nuevo bajo la tierra, muy profundo.
Desde ese día, cada vez que un volcán entra en erupción, no es porque quiera destruir, sino porque Volcán y Fugaz siguen vigilando el mundo y manteniendo la monstruo dormido.
Laura García Moreno
El origen de los sueños
Todo comenzó hace mucho tiempo, cuando Zeus estaba casado con Era. Zeus se enamoró de una hermosísima joven de la Tierra, algo que enfureció a Era.
Zeus la visitaba en secreto en forma de animal: gorrión o mariposa. Pero Era se dio cuenta de lo que estaba pasado y castigó a la joven convirtiéndola en un cerdo para que Zeus dejara de visitarla.
Zeus, como estaba perdidamente enamorado, tuvo que idear una forma de poder verla. Así creó los sueños. Cada noche mientras dormía recordaba su belleza y los momentos vividos con ella. De este modo nadie podría descubrir que estaba viéndola. Desde entonces se piensa que nuestros sueños son el refugio secreto de nuestras pasiones ocultas.
Juan Trujillo López
El origen de las tormentas
En una época muy lejana, en un pueblo griego vivía un hombre llamado Lucio. Se le conocía en el pueblo como “El Alarmante”, ya que todos los días, por razones desconocidas se llenaba de una enorme ira y la mostraba dando grandes voces y pisotones que siempre alarmaban a todo el pueblo. Esas pataletas eran bastante inoportunas, ya que podían ocurrir también durante las noches despertando a toda la aldea. Un día, unas aldeanas nuevas, una mujer y una niña, llegaron a la localidad. Ellas, recién llegadas, desconocían las pataletas de Lucio y se alojaron en la casa que se encontraba al lado de la de Lucio.
Cierto día, las nuevas aldeanas se encontraron a Lucio en medio de una de sus pataletas. Cuando pareció acabar, las aldeanas se acercaron y le recriminaron:
- No deberías ser tan ruidoso. Enfadarás a los dioses.
- No creo en dioses- afirmó Lucio. -¡qué vengan y me paren!
En ese mismo instante un rayo de luz salió de entre las nubes y se escuchó una voz exclamando:
- ¡No crees en nosotros, y no te importan tus vecinos!
Fue entonces cuando Lucio fue elevado y desapareció entre las nubes. Desde ese momento, se dice que cuando hay rayos y tormenta Lucio está de pataleta, molestando, pero desde arriba.
Pablo Morales Fernández
